martes, 1 de noviembre de 2011

4.



Pretendía que todos la vieran como una persona a la que creen conocer pero de la que realmente no saben nada, excepto que llena la habitación de velas, colecciona aquello que nunca hubieses imaginado pero te encanta, y huele a frutas del jardín secreto que dice tener bajo su cama (ese que no puedes ver porque aparece sólo cuando ella no sabe dónde esconderse). Porque lo que más le gustaba era ser una virgen suicida, una pequeña Lux Lisbon, deseada por muchos y conocida por pocos, accesible para todos aquellos hombres deseosos de meterse en sus braguitas y conquistada solo por aquellos cuyos nombres aparecían escritos en su ropa interior posteriormente. (Con rotulador permanente, para que no hubiera nada ni nadie capaz de llevarse aquel recuerdo). Y esa era ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario